Los árboles mueren de pie
Este sábado asistí a la asamblea de la FABZ y me quedé perpleja ante la vista de los pobres pinos que han talado en Violante de Hungría. El deprimente aspecto que presentaban demuestra la falta de sensibilidad hacia los árboles en general: para la mayoría de los constructores son solamente obstáculos en su camino, los talan para trabajar más cómodamente, e incluso como en este caso los aprovechan para colgarles cintas.
Pido a la administración que de cursos de sensibilidad ambiental y que exija a sus contratistas que tengan la formación adecuada para que no cometan semejantes tropelías.
Si aún con todo se llevan a cabo que se les sancione adecuadamente, con trabajos sociales de plantación de árboles y rescindiendo el contrato si fuera el caso.
Me gustaría recordar que el árbol es el gran aliado en la ciudad para mejorar el aire que respiramos, nos ayuda a sentirnos mejor a los urbanitas ya que nos acerca el medio natural, nos da sombra, cobija a las aves, contribuye a mantener la humedad en el aire y a disminuir el cambio climático.
Es de bien nacidos ser agradecidos.
Rosa Burgos Pérez